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domingo, 27 de marzo de 2016

El problema de las taquillas


Pepe Vitruvio, levitando a los pies del Fujiyama.

Mientras juegan el partido de fútbol, a los jugadores les han cambiado las taquillas de sitio. ¿Conseguirán dar con sus taquillas a la primera? Un nuevo reto de probabilidades para Pepe Vitruvio.


(Esta entrada participa en la Edición 7.2 del Carnaval de Matemáticas, cuyo anfitrión es el blog La aventura de la ciencia)


PRIMERA PARTE

Una vez disputada la final del mundial de clubes entre el FC Barcelona y el River Plate, al presidente del Yokohama FC, organizador del torneo, se le presenta un dilema.

Los equipos finalistas le han regalado sendos balones de recuerdo, agradeciéndole la magnífica organización del torneo, para que los exhiba en el museo del estadio. El problema es que no sabe de quién es cada balón.

No estoy seguro de que los japoneses escriban la interrogación al modo occidental.,,

Curiosamente, entre los visitantes del museo se encuentra hoy Pepe Vitruvio, así que le ha solicitado su ayuda para este asunto.

- Qué es lo que ocurre?

- Como puedes ver, tanto el FC Barcelona como el River Plate nos han regalado dos balones con los que disputaron la final del mundial. El problema es que no sabemos qué balón corresponde a cada equipo, ya que su dedicatoria es muy parecida: nos agradecen la excelente organización.

El día que se retiren, pueden ganarse la vida como caligrafistas.

- ¿Has probado a preguntarles cuál es el balón que ha firmado cada equipo?

- Sí, hablé con los capitanes, pero no me quisieron aclarar la duda.

- Y, ¿qué quieres que haga yo?

- Bueno, me han contado que eres muy bueno resolviendo este tipo de casos, así que he pensado que quizás nos podrías echar una mano.

- No veo de qué forma. ¿No han escrito nada más en los balones?

Rascacielos de Yokohama, con el Fujiyama al fondo. En cualquier momento aparece Mazinger Z.

- Sí, en uno de ellos han escrito un cero, y en el otro han puesto 1/3. Si hubiesen anotado un cero y un 3, no lo dudaría, ya que el resultado fue de 3 goles a 0 a favor del Barcelona. Pero como han apuntado 1/3 en vez de 3, no sé qué hacer. He pensado que quizás tú me puedas ayudar.

- Pues la verdad es que no veo la forma de relacionar dichas cifras con los dos equipos. Además, si te has fijado, delante de ambos números hay un símbolo matemático que significa que es un valor aproximado, lo cual me intriga aún más.



Homo mathematicus: calculo, luego existo

SEGUNDA PARTE

- No nos va a quedar más remedio que exponer los balones sin identificarlos. Creo que, en realidad, se trata de una pequeña venganza por la broma que les gastamos con las taquillas...

- ¿Qué broma fue esa?

- Bueno. Mientras disputaban el encuentro, movimos todas las taquillas de sitio durante un buen rato, hasta que quedaron totalmente desordenadas. Además, no había forma de distinguir una de otra por fuera. Más o menos lo que nos sucede ahora con los balones.

Un vestuario minimalista. ¿Habrá tiendas de Ikea en Japón?

- Y qué ocurrió.

- Pues algo realmente asombroso. Cuando los jugadores del River Plate regresaron a su vestuario,  sin conocer lo que habíamos hecho, se dirigieron a las taquillas donde habían guardado su ropa, y todos ellos acertaron con la taquilla correcta al primer intento. Sin embargo, con los jugadores del Barça, ocurrió justo lo contrario, ninguno de ellos acertó con su taquilla.

- Creo que ahí puede estar la solución a tu problema.

- No lo entiendo.

- Veamos, como ya has señalado, lo que ocurrió con los jugadores del River Plate fue algo extraordinario. La probabilidad de que todos ellos acierten con su taquilla es realmente mínima, cercana al 0%.

- Y lo mismo ocurrirá con los del Barça, ¿no? La probabilidad de que ninguno de ellos acierte con su taquilla también debe ser muy pequeña.

- Sí, aunque no es tan pequeña como piensas. Este caso se conoce como el caso del guardarropa, o de los sombreros de Euler. El problema original consistía en un guardarropa de un teatro, en el que los asistentes iban depositando sus sombreros, y el encargado, al término de la función, los entregaba de forma aleatoria.

La cuestión radica en calcular la probabilidad de que ninguna persona se lleve su sombrero, o de que haya 3 personas que sí se lleven el suyo, o de que el encargado acierte con todos ellos.

- Eso debe ser complicado de calcular, ¿no?

- Bueno, para Euler fue bastante sencillo. En un principio, toda probabilidad la obtenemos dividiendo los casos favorables entre los casos posibles.

Los casos posibles son fáciles de calcular: se trata de las permutaciones de 20 elementos, en este caso, 20 taquillas:

P(20) = 20!

El lío viene a la hora de calcular los casos favorables (Fn).

- Y ¿cómo se hace?

- Si queremos calcular la probabilidad de que ninguno de ellos acierte con su taquilla, deberemos restar al número total de permutaciones obtenido (20!), todas las permutaciones en las que alguna taquilla queda en su sitio inicial. Supongamos que la primera taquilla ha quedado en su sitio. Entonces, habrá que calcular las permutaciones de las otras 19 taquillas:

P(19) = 19!

Y como cualquiera de las 20 taquillas puede ser la que haya permanecido en su lugar, no solo la primera, entonces tendremos un total de 20 · 19! casos a restar de las permutaciones posibles:

F(n) = 20! - 20·19! = C(20,0) ·20! - C(20,1)·19!

- Pero, me parece que hemos restado casos de más. Así, si 2 taquillas están en su sitio inicial, las habremos restado dos veces: cuando calculábamos las permutaciones quedando fija la primera taquilla, y cuando calculábamos las permutaciones quedando fija la segunda casilla.

- Correcto. Al número de casos que habíamos obtenido, para compensar esa doble resta, deberíamos sumar las permutaciones en las que haya dos taquillas que estén en su lugar, da igual cuáles sean y el orden en que las tomemos. Las 18 taquillas restantes generarán un número de permutaciones que será 18!, Como hay C(20,2) combinaciones distintas de escoger las dos taquillas que coinciden entre el total de 20, tendremos que sumar, a la cantidad que habíamos obtenido, C(20,2) · 18! casos de ordenar las taquillas, en las que hay dos taquillas que sí están en su sitio..

F(n) = 20! - 20·19! = C(20,0) ·20! - C(20,1)·19! + C(20,2)·18!

- Sí pero ahora, y por el mismo razonamiento que antes, habremos sumado varias veces, los casos en que haya tres taquillas en su lugar...

- Claro, ahora deberemos restar la cantidad de C(20,3) · 17! casos. Y así seguiremos hasta hallar la cifra exacta de casos en que ninguno acierta con su casilla, y que vendrá dado por la fórmula:

F(n) = 20! - 20·19! = C(20,0) ·20! - C(20,1)·19! + C(20,2)·18! - C(20,3)·17! +...

Y generalizando para n elementos:

F(n) = C(n,0)·n! - C(n-1,1)·(n-1)!+C(n-2,2)·(n-2)! -...+C(n,n)·0!

Si dividimos el número de casos favorables (Fn) , que es lo que estamos calculando, por el número de casos posibles (n!), llegaremos a la fórmula general que nos indica la probabilidad de que en un conjunto de n elementos, haya k elementos que coincidan, y que quedará así:

p(n,k) = 1/k!·(1/2!-1/3!+1/4!-...+((-1)^(n-k))/(n-k)!)

Cuando el número de elementos tiene a infinito, esta probabilidad de que haya k taquillas que queden en su lugar tiende al valor de:

p(k)=1/(e·k!)

Si tenemos que k=20, esto es, que todos los jugadores aciertan su taquilla, o lo que es lo mismo, que todas las taquillas han quedado en su sitio inicial, como les ha ocurrido a los jugadores del River, entonces tenemos que la probabilidad es de 1/20! = 4,11·10-19, esto es, prácticamente cero, como ya previmos.

Y si particularizamos el caso para k=0, esto es, que ninguno de los jugadores acierte su taquilla, o lo que es lo mismo, que ninguna taquilla haya quedado en su sitio, como les ha ocurrido a los jugadores del Barcelona, entonces tenemos que la probabilidad es de 1/e,

- ¡Vaya, el famoso número e!

- Como sabes, el número e fue descubierto por el escocés John Napier sobre el año 1600, y ampliamente estudiado por Leonhard Euler. ¿Recuerdas la historia de los banderines de Euler?

- Sí. Pero nadie ha escrito una e en ninguno de los dos balones.

- Lo que aquí verdaderamente nos importa es el valor de este número trascendente e irracional:

e ≈ 2,7182818284…

- Así que 1/e es aproximadamente 1/3

- Por tanto, podemos determinar que el balón con el número ≈ 1/3 se corresponde con el que nos dedicaron los jugadores del Barça, y el del ≈ 0 se corresponde con el del River Plate.

- ¡Efectivamente!

Otro caso resuelto!

- Pues muchas gracias por todo, Pepe. Ahora mismo voy a rotular los dos balones. Espero verte en la próxima edición del Mundial. ¡Y sabes que tienes reservado uno de los mejores palcos!

- Muchas gracias, Yasuhiko. ¡Hasta el próximo mundial!



Si te apetece profundizar más sobre los temas tratados en esta historia, puedes visitar cualquiera de estas estupendas páginas: El número e al desnudo: orígenes y curiosidadesEl número eAprendiendo de EulerEl número de euler: aplicaciones y didácticaInvitation to discrete Mathematics.


Y no os olvidéis de dar una vuelta por el Carnaval de Matemáticas y votar la historia que más os guste. Allí encontraréis unos excelentes artículos matemáticos de los que disfrutaréis con su lectura.

sábado, 21 de junio de 2014

El asesino matemático

Un jugador ha sido asesinado en los vestuarios, en el descanso de un partido del Mundial de Brasil 2014. Una serie de pistas matemáticas te conducirán a resolver el misterio, con la ayuda del inspector Larry Flanagan y del agente Pepe Vitruvio, que te introducirán en el fascinante mundo de la Combinatoria. ¿Te atreves a resolver el caso?

Un jugador ha sido asesinado en los vestuarios, en el descanso de un partido del Mundial de Brasil 2014. Una serie de pistas matemáticas te conducirán a resolver el misterio, con la ayuda del inspector Larry Flanagan y del agente Pepe Vitruvio, que te introducirán en el fascinante mundo de la Combinatoria.

¿Te atreves a resolver el caso?


(Esta entrada participa en la Edición 5.5: Ronald Fisher del Carnaval de Matemáticas, cuyo anfitrión es el blog pimedios.)


El asesino matemático


Nadie podía creérselo. Estaban esperándole para comenzar la segunda parte del encuentro, pero no acababa de salir al terreno de juego. Finalmente, el preparador físico bajó a los vestuarios para ver qué es lo que ocurría y se lo encontró allí, tendido en el suelo, con un puñal clavado en el pecho.


Era Drakulic, el delantero centro y capitán de la selección de Transilvania, que se había clasificado brillantemente por primera vez para los Mundiales de Fútbol, que este año se celebraban en Brasil.

Ninguno de los jugadores recordaba quién había sido el último en abandonar el vestuario, ya que estaban todos bastante afectados por la charla que les había dado el seleccionador, Pep Touriño, tras ir perdiendo en el descanso por 2 goles a 0 con la selección de Micronesia Occidental.



Los organizadores del Campeonato querían que el asunto se aclarase con la mayor rapidez y discreción posible, por lo que solicitaron a la Policía que les enviasen a los mejores agentes, para poder resolver el caso cuanto antes.

En escasos minutos, se presentaron en el estadio el inspector Larry Flanagan, y Pepe Vitruvio, oficial del Departamento de Matemática Científica de la Policía. 


¿Por qué fueron ellos los escogidos? Bueno, Larry Flanagan (F) era el más brillante inspector del cuerpo. Pero no sabía mucho de Matemáticas. 

La colaboración de un agente del Departamento de Matemáticas parecía fundamental, ya que, insertados en el puñal, había tres recortes del periódico de hoy, todos ellos relacionados con el partido que iban a disputar, y con una serie de anotaciones matemáticas escritas en los mismos.

Además, los recortes de las noticias no tenían la tradicional forma rectangular, sino que estaban cortados en forma de triángulo, y estaban atravesados por el puñal por su mismo centro.



Todo parecía indicar que el autor del asesinato se trataba de una persona aficionada a las Matemáticas, y que, además, había ido dejando una serie de pistas cuya resolución les conduciría hasta él.

Por tanto, la intervención de Pepe Vitruvio (V) parecía imprescindible para resolver el caso, ya que era un experto en la resolución de este tipo de enigmas.

El inspector se puso manos a la obra. Echó mano a los recortes, y leyó el primero de ellos, que decía así: ‘Para el partido de esta tarde, nuestro seleccionador duda qué pareja de centrales alineará de entre los 4 que tiene disponibles’.  En la parte superior del recorte, figuraba una misteriosa anotación en rojo: (4 2).



F: No entiendo qué relación puede tener esta noticia de los defensas con el jugador asesinado, que es delantero. Y además, ¿qué significarán esos números en rojo, 4 y 2, escritos uno debajo del otro, y entre paréntesis? – Dijo el inspector Larry Flanagan.

V: Podría tratarse de una anotación matemática, un coeficiente binomial, que representa las combinaciones de 4 elementos tomados de 2 en 2. En este caso, puede indicar el número de posibles combinaciones de 2 centrales que puede hacer el seleccionador si cuenta con 4 jugadores que pueden jugar en esa posición. Como diríamos en nuestro Departamento, las combinaciones (sin repetición) son el número de subconjuntos de k elementos que se pueden extraer de un conjunto dado de n elementos. – Explicó Pepe Vitruvio.

F: Ya veo. Si tenemos 4 jugadores, a los que llamaremos A, B, C y D (los nombres transilvanos son realmente complicados, así que será mejor utilizar las letras), el seleccionador podrá escoger las siguientes parejas: AB, BC, CD, AC, BD y AD. Esto es, un total de 6 parejas distintas, ¿verdad?



V: Cierto. Eso siempre que no nos importe en qué posición jueguen. Esto es, que nos da lo mismo si cada uno de ellos juega en la izquierda o en la derecha de la defensa. De no ser así, tendríamos un total de 12 combinaciones, ya que deberíamos contar con las mismas parejas, pero cambiando el orden: BA, CB, DC, CA, DB, y DA. En este caso, hablaríamos de variaciones (sin repetición) de 4 elementos tomados de 2 en 2, y no de ‘combinaciones’. 



F: Bien, pues parece que la primera pista nos conduce al número 6. Vamos a ver el siguiente recorte: ‘Indignación en Brașov. Tras la buena temporada del Sporting de Brașov, el seleccionador sólo alineará a 2 jugadores de los 7 del equipo que se llevó a Brasil’. También en este recorte alguien había escrito un 7 y un 2, entre paréntesis y uno debajo del otro.



F: No me lo digas, Pepe. Creo que esta vez lo he pillado: la anotación (7 2) representa las posibles combinaciones de 7 elementos tomados de 2 en 2, que puede hacer el seleccionador. Esto es, el número de posibles parejas distintas de jugadores del Sporting que el entrenador puede escoger para que jueguen el partido. ¿Me equivoco? 

V: No, inspector Larry. Veo que aprendes muy deprisa.

F: Vale, vamos a ver cuáles pueden ser. Si tenemos 7 jugadores, a los que llamaremos con las letras A, B, C, D, E, F y G, las combinaciones serán: AB, FE, AC, CD, AD, BD, CF...

F: ¡Uy! Creo que me he perdido. Ahora no es tan fácil calcularlas... Voy a comenzar otra vez, de una forma más ordenada: AB, AC, AD, AE....

Tras un rato, el inspector llegó al resultado:

AB AC AD AE AF AG BC BD BE BF BG CD CE CF CG DE DF DG EF EG FG

F: Creo que son 21, pero no estoy seguro de si me he olvidado de alguna…

V: Sí, es correcto. Aunque en este caso, sería mejor acudir a las Matemáticas.  La fórmula para hallar las combinaciones de k elementos tomados un conjunto de n elementos, es la siguiente:


F: ¿De dónde sale esa fórmula?

V: Bueno, pensemos en el primer jugador que puede escoger el entrenador. Está claro que hay 7 posibles candidatos, los 7 jugadores del Sporting. Cuando quiera elegir al segundo jugador, ya sólo tendrá 6 jugadores entre los escogerlo, ¿verdad? Por tanto, para cada uno de los siete jugadores elegidos inicialmente, habrá seis posibles compañeros. Así que tenemos 7 x 6 = 42 posibles parejas:

AB AC AD AE AF AG BA BC BD BE BF BG CA CB CD CE CF CG DA DB DC DE DF DG EA EB EC ED EF EG FA FB FC FD FE FG

V: Pero en este caso volvemos a obtener las variaciones de 7 elementos tomados de 2 en 2, ya que tenemos parejas repetidas: AB y BA, por ejemplo. Y hemos quedado que nos da igual la posición en la que jueguen ¿Qué podemos hacer para eliminarlas de nuestra fórmula? 

F: No se me ocurre..

V: Deberíamos dividir el resultado entre el número de formas posibles en que podemos encontrar la misma combinación de jugadores, aunque ordenada de distinta manera. Es lo que en nuestro Departamento llamamos ‘permutaciones’ (sin repetición): el número de distintas ordenaciones que podemos hacer en un conjunto de elementos, utilizando todos los números, pero sin que se repitan.  



F: ¿Y cómo calculamos el número de permutaciones?

V: Es muy sencillo: Si tenemos k elementos, debemos pensar que cualquiera de ellos puede ser el primero. Después, habrá (k-1) elementos que puedan estar en segundo lugar (ya que no se pueden repetir). Habrá (k-2) elementos que puedan estar en tercer lugar. Y así sucesivamente. El total de formas distintas en que pueden ordenarse k elementos será igual a

P(k) = k • (k-1) • (k-2) • … • 3 • 2 • 1

V: En nuestro Departamento no nos gusta perder el tiempo escribiendo este tipo de fórmulas tan largas, así que hemos inventado para definir es producto la clave secreta ‘factorial de k’, que escribimos así: k! Por tanto, podemos escribirlo de esta manera:

P(k) = k!

V: Para nuestro caso concreto con conjuntos de 2 jugadores, tendremos que  k! = 2! = 2 • 1 = 2

V: Así que ya tenemos el resultado para nuestro problema. Para obtener las combinaciones de 2 elementos tomados de un total de 7, dividimos las variaciones de 7 elementos tomados de 2 en 2 entre las permutaciones de 2 elementos:


F: Eso es lo que yo dije al principio, sin tanta fórmula!

V: Es verdad, pero te costó bastante obtener el número. Y eso que sólo eran 7 jugadores. ¿Qué habría ocurrido si hubieras tenido que escoger, por ejemplo, a 5 jugadores de entre los 23 seleccionados? ¿Habrías escrito todas las posibles combinaciones?

F: Hummm… Bien, de acuerdo. Prosigue con tu explicación, por favor.

V: Vamos a modificar ahora ligeramente la fórmula anterior, multiplicando el numerador y el denominador por 5!


V: Hemos llegado a la fórmula que te indiqué inicialmente, ¿lo ves?


F: Correcto. Pero empiezo a estar harto de tantos números, tantas variaciones, combinaciones, permutaciones… Creo que lo mejor sería tomar las huellas dactilares del puñal, y asunto arreglado.

V: Inspector, ya sabes que los asesinos suelen utilizar guantes en estos casos… Además, con motivo de la celebración del Mundial, el personal del Laboratorio está bajo mínimos. Y sabemos que no se distinguen precisamente por la rapidez de sus análisis.

F: De acuerdo. Sigamos con la investigación. Vamos a por el tercer recorte: ‘Hoy se prevé una lucha importante en el centro del campo, así que el seleccionador dice que alineará a 5 de los 7 mediocampistas que se ha llevado al Mundial.’ Encima de la noticia se puede leer una nueva anotación (7 5).



F: Bueno, pues ahora tenemos la combinación de 7 jugadores tomados de 5 en 5, ¿verdad? Vamos a calcularlo con la fórmula que me has enseñado.

V: También da 21.

F: ¿Cómo lo has calculado tan rápido?

V: En realidad no he realizado ningún cálculo. Tenemos que


V:  En términos generales,


F: ¿Y por qué da el mismo resultado?

V: Bien, piensa que el problema de calcular las combinaciones posibles de 5 jugadores si tenemos 7 en total se puede plantear de otra forma. Podemos pensar en los 2 jugadores que se quedan en el banquillo cada vez que el seleccionador escoge a 5 de ellos para jugar. 

ABCDEFG
ABCDF EG
ABCEF DG
ABCEG DF

V: Así que a cada grupo de 5 jugadores seleccionados le corresponde un grupo de 2 jugadores no seleccionados. Habrá tantos grupos distintos de 5 jugadores elegidos para jugar como grupos de 2 jugadores que se quedan en el banquillo.

V: Por tanto, en vez de calcular cuántos grupos de 5 jugadores titulares se pueden formar, podemos ver cuántos grupos de 2 jugadores suplentes puede haber, si contamos con 7 jugadores en total, ya que la solución será la misma. Y como en el recorte anterior ya habíamos calculado que había 21 posibles combinaciones para dicho caso, esta vez no necesitamos echar ningún cálculo.

F: Perfecto. Ahora solo nos queda encajar las piezas con las que contamos. Los resultados de los 3 paréntesis misteriosos (4 2),(7 2) y (7 5) han resultado ser los números 6, 21 y 21. Yo creo que si el puñal atravesaba los tres recortes por su mismo centro, quizás lo que deberíamos hacer sería hallar el ‘centro’ aritmético de los números obtenidos, esto es, su media:

F: ¡Vaya, 16! ¡Justo el número que luce como dorsal el jugador asesinado! 


F: Está claro que el asesino es un aficionado a las Matemáticas y a los problemas de lógica, y que además no nos lo va a poner nada fácil. Y ahora, Pepe, ¿qué hacemos?

V: Todavía hay un dato que no hemos utilizado en nuestra investigación, quizás el más evidente de todos: los recortes presentan una forma triangular.

V: Si el asesino es un experto en Matemáticas, y además todos los problemas que hay en los recortes son sobre la rama de Combinatoria, sin duda todo nos conduce al triángulo de Pascal. ¿Conoces este triángulo, Flanagan?

F: No, no sé qué es eso.

V: Bueno, es normal. Este triángulo, al igual que los criminales más astutos, adopta un montón de personalidades distintas. Por ejemplo, también se le conoce por triángulo de Tartaglia. En todo caso, y volviendo al tema que nos ocupa, te diré que se trata de un triángulo de confección muy sencilla. Primeros escribimos un 1 en el vértice superior, y debajo, sucesivamente y en diagonal, escribimos el resultado de sumar los dos números situados encima. Si no hay ningún número, sumamos un cero.



V: Ahora vamos a señalar en este triángulo de Pascal los resultados obtenidos. Fíjate, inspector. En el primer caso (4 2), si cogemos la quinta fila (prescindimos del primer 1 solitario) y nos vamos hasta el tercer número, obtenemos el valor de 6. El mismo resultado que utilizando nuestra fórmula.



F: ¿Por qué has señalado el tercer número de la quinta fila, y no el segundo número de la cuarta fila?

V: Porque el vértice del triángulo corresponde al coeficiente binomial (0 0). Y, en cada línea n, el primer número representa la combinación (n 0). Así, en nuestra quinta línea (4 0)  es igual a 1, (4 1) es igual a 4, (4 2) es igual a 6, y así sucesivamente. ¿Comprendido?

F: Sí. No pensé en el número 0.

V: Ahora haremos lo mismo con el (7 2) y con el (7 5). Puedes comprobar que los números forman un precioso triángulo, similar en forma a los recortes de periódico.  



F: Y como el triángulo es simétrico, ahora entiendo por qué  (7 2) es igual que  (7 5).

V: Estupendo. Ahora sólo nos queda señalar el número que se encuentra en el centro geométrico del triángulo que hemos formado, que es justo el lugar por el que el puñal atravesaba los recortes. Y obtenemos el número 20.



F: ¿A qué jugador corresponde dicho número? ¡Que le traigan aquí inmediatamente! – Gritó el inspector Larry Flanagan.

Se trataba de Vladimiric. La policía no tardó en encontrarle dentro del estadio, y lo acercó hasta el vestuario.



Allí Vladimiric confesó su crimen. Era amigo de Drakulic desde la infancia. Desde bien pequeños Drakulic le había superado en todo: tenía mejor expediente académico, ligaba mucho más, tenía más amigos y jugaba mejor al fútbol. De hecho, Drakulic era el capitán de la selección de Transilvania, y Vladimiric era suplente, apenas si jugaba un par de minutos en algunos partidos. Pero ninguno de estos motivos había sido la causa que había desencadenado el fatal desenlace. 

F: Y entonces, ¿por qué lo has hecho? - Preguntó Larry Flanagan.

Bien, dijo Vladimiric, había sólo un par de asuntos en los que Drakulic nunca me había superado: en las Matemáticas y en los problemas de Lógica. Al menos hasta hoy... Cuando veníamos en el autobús desde el hotel de concentración hasta el estadio, hicimos una apuesta sobre quién resolvería antes el sudoku del periódico. Y por primera vez en la vida, Drakulic ha sido más rápido que yo. No pude soportarlo...



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